LOS CANTOS DE CHAPITO BARNETT

por centrolamat

Texto Centro Lamat

Foto Kico García

chapito

Francisco “Chapito” Barnett es un hombre de conocimiento de la comunidad seri de Punta Chueca, Sonora. Él se define a sí mismo como un Hant Iiha Quimx, que en sus propias palabras significa “hombre sabio, el que platica el pasado, el presente y el futuro”, y que de acuerdo con el Diccionario Seri-Español-Inglés el significado literal de esta expresión es “el que dice las pertenencias de la tierra”. Chapito es uno de los herederos y guardianes de los cantos de su comunidad y a través de ellos comunica su medicina y su conocimiento. Se trata de un tipo de palabra poética unida a la actividad cotidiana y al mundo de la naturaleza que revela las conexiones mágicas de nuestro entorno. Sin asumir este carácter mágico y relacional, una gran cantidad de cantos serían incomprensibles desde la lógica habitual con la que nos planteamos el mundo. Porque Chapito “presta” sus palabras a quienes se expresan sin hablar, como lo hace en su famoso canto de la olla que habla desde la cueva. Su entendimiento del lenguaje de los seres animados e inanimados lo convierte en un revelador de tesoros ocultos en una dimensión visible a sus ojos, pero invisible para los demás, en la que todo tiene capacidad de palabra. Resulta emocionante tener acceso a las historias que se encuentran cifradas en el libro de la naturaleza, como el mar, la cueva o los árboles, y conocer un universo en el que los cantos son comunicados por guardianes marinos y cuerpos celestes como la luna.

Hehe ya toom iya
Hehe ya toom iya
Hehe ya toom iya
Taaitom tameepit xooitom te…
(se repite tres veces) 

Las palabras de las plantas hablan
Y asombroso hablan.
Las palabras que salen con mucho poder
Una cosa increíble, palabras que salen
La mente abarca todo el universo
(Todo revuelto)*

En innumerables ocasiones, Chapito alude a la capacidad de la mente para abarcar la totalidad del cosmos y producir efectos benéficos. Esa habilidad para conocer el aspecto oculto de las cosas, reviste a sus cantos de un poder extraído de su propia experiencia, que devuelve la armonía perdida al corazón de quien lo escucha.

*Canto publicado por Carlos E. Ogarrio (comp.), Cantos de los comcaac. El legado de los Barnett, UNISON, Jorale Editores, 2011, p. 48.